La producción ovina de la provincia de Entre Ríos volvió a dar un paso clave hacia el comercio internacional luego de casi dos décadas sin exportaciones. La reapertura se concretó con un envío de carne ovina al Sultanato de Omán, marcando el regreso formal de la provincia a un mercado externo que permanecía cerrado desde 2006.
La operatoria se llevó adelante a partir de la faena de 1.180 ovinos en el frigorífico oficial N° 5610, ubicado en la ciudad de Gualeguay. Los animales provinieron de establecimientos productivos de Concordia, Federación —zona de Lazo— y San Lorenzo, lo que refleja una participación regional amplia en este proceso de reactivación del sector ovino.
Todo el procedimiento fue supervisado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, que certificó el cumplimiento de los protocolos sanitarios, de bienestar animal y de calidad exigidos por el país de destino. Este punto resultó determinante para garantizar la trazabilidad del producto y cumplir con los estándares internacionales requeridos para la exportación.
Un punto de inflexión para la actividad ovina provincial
El envío, que alcanzó un volumen cercano a las 17 toneladas de carne ovina, representa un hecho de alto impacto para una actividad que, durante años, estuvo orientada casi exclusivamente al mercado interno. La última exportación de carne ovina desde Entre Ríos se había concretado en 2006, desde la ciudad de Concordia, y desde entonces distintos condicionantes productivos, comerciales y sanitarios habían dejado al sector fuera del circuito exportador.
La concreción de esta operación fue posible gracias a un trabajo articulado entre productores, industria frigorífica y operadores comerciales, con el acompañamiento de organismos públicos. En ese esquema, el rol del SENASA resultó clave para brindar previsibilidad a la cadena ovina, asegurar el cumplimiento de los requisitos sanitarios y facilitar el acceso a mercados externos con altos niveles de exigencia.
La reapertura del comercio internacional no solo implica una oportunidad comercial, sino también un mensaje claro para el entramado productivo: es posible recuperar mercados si se trabaja de manera coordinada, con estándares claros y con una estrategia de largo plazo.
Capacidad productiva y proyección exportadora
Actualmente, Entre Ríos cuenta con un stock ovino superior a las 650.000 cabezas, distribuidas en distintos sistemas productivos que combinan cría, recría y producción de carne. A esto se suma la disponibilidad de infraestructura frigorífica con habilitación oficial, capaz de acompañar un crecimiento sostenido de la actividad si se consolida la demanda externa.
En este contexto, la exportación a Omán se presenta como el punto de partida de una nueva etapa, orientada a recuperar continuidad en los envíos, consolidar destinos y diversificar mercados. La experiencia reciente demuestra que la cadena ovina provincial tiene capacidad para responder a los requerimientos del comercio internacional, siempre que se mantengan las condiciones sanitarias y logísticas necesarias.
La proyección a corto plazo ya muestra señales concretas de continuidad. Para el 12 de enero está prevista una nueva carga con destino a Kuwait, lo que confirma el renovado interés de los mercados del Medio Oriente por la carne ovina argentina y abre una ventana de oportunidades para sostener la operatoria en el tiempo.
Valor estratégico para la economía regional
Más allá del volumen embarcado, el regreso de Entre Ríos al comercio exterior ovino tiene un fuerte valor estratégico. Refuerza el posicionamiento de Argentina como proveedor confiable de alimentos de origen animal y vuelve a poner en agenda a una economía regional que busca generar empleo, valor agregado y desarrollo territorial.
La reapertura de mercados internacionales puede convertirse en un motor para mejorar la rentabilidad del productor, incentivar inversiones, fortalecer la industria frigorífica y dinamizar zonas rurales donde la actividad ovina cumple un rol social y productivo relevante. En ese sentido, este primer envío no solo marca un hito comercial, sino también el inicio de un proceso que podría redefinir el lugar de la producción ovina entrerriana dentro del esquema exportador argentino.


