La ganadería argentina en ascenso: “Lo que parece un boom recién está empezando”

La ganadería argentina está atravesando un momento singular. En el 4° Congreso Federal Ganadero realizado en Rosario, especialistas, funcionarios y referentes del mercado coincidieron en algo que pocas veces se escucha con tanta contundencia: el contexto internacional abrió una ventana histórica para la carne argentina, y el crecimiento que se está observando podría ser apenas el inicio de un ciclo mucho más profundo.

Las declaraciones principales salieron de dos voces centrales del sector: Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, y Víctor Tonelli, consultor ganadero y analista de mercados. Ambos trazaron un panorama que combina precios firmes, demanda global en expansión y una oportunidad estratégica para reposicionar a la Argentina en el mapa mundial de la proteína animal.

Un momento que marca un punto de inflexión

Durante su intervención, Sergio Iraeta afirmó que “los ganaderos están ganando la revancha de la ganadería”. La frase sintetiza un escenario en el que la producción bovina vuelve a ocupar un rol central después de años de inestabilidad, regulaciones cambiantes y márgenes ajustados.

Según Iraeta, el equilibrio entre oferta y demanda, sumado a la recuperación del mercado internacional, permitió que los precios alcanzaran niveles históricos en términos reales. Octubre, de hecho, cerró con valores que no se observaban desde mediados de los años ochenta.

Por su parte, Víctor Tonelli fue incluso más firme en su lectura de corto y mediano plazo. Señaló que “lo que parece que es un boom recién está empezando y queda mucho por construir y mucho por disfrutar”. Para el consultor, el fenómeno no responde a un ciclo pasajero, sino a un cambio estructural en la demanda global de carne vacuna.

El nuevo mapa del consumo global

Uno de los datos más relevantes del análisis de Tonelli fue la transformación radical del mercado internacional durante las últimas dos décadas. De acuerdo con sus estimaciones:

  • A comienzos de los 2000, alrededor del 23 % del comercio global de carne se dirigía a países de Asia, Medio Oriente y el norte de África.
  • Hoy, ese bloque representa casi el 64 % de la demanda internacional.

El crecimiento se explica por múltiples factores: urbanización acelerada, aumento del ingreso disponible y expansión de la clase media en países como China, Vietnam, Indonesia, Arabia Saudita y Emiratos Árabes.

China, en particular, es un caso emblemático: duplicó su consumo per cápita de carne bovina en los últimos años y, según Tonelli, todavía no alcanzó un punto de saturación. “¿Creen que China llegó al techo? Ni se lo imaginan”, expresó durante su presentación.

A esto se suma la situación productiva de Estados Unidos, que atraviesa el nivel de stock bovino más bajo en 74 años. Esta merma abre espacio para que otros exportadores, incluida Argentina, ganen presencia en mercados que históricamente fueron altamente competitivos.

Precios récord y señales de estabilidad

La conjunción entre demanda sostenida y oferta internacional ajustada permitió que la carne argentina alcanzara los valores más altos de los últimos 35 años en términos constantes. Para los analistas, la particularidad de este escenario es que no se trata únicamente de precios altos, sino de precios altos con fundamentos sólidos, algo poco frecuente para un mercado históricamente volátil.

Tonelli insistió en que esta tendencia podría sostenerse por varios años, ya que la recomposición del stock global lleva tiempo y la demanda continúa en expansión. En sus palabras, “la oferta va a correr detrás de la demanda al menos hasta 2027”.

Si el escenario externo es favorable, el desafío más grande está puertas adentro. La ganadería argentina tiene ventajas naturales y un enorme capital técnico, pero también arrastra brechas productivas que condicionan su capacidad de respuesta.

Entre los puntos marcados durante el congreso se destacaron:

  • La necesidad de recomponer stock después de varios ciclos de liquidación.
  • Inversiones pendientes en genética, sanidad y manejo reproductivo, claves para mejorar destete y eficiencia.
  • Infraestructura forrajera insuficiente en muchas zonas del país.
  • Adopción tecnológica aún baja en términos de registros, trazabilidad, monitoreo y gestión por datos.

La coincidencia general fue que, para aprovechar plenamente la oportunidad, es necesario modernizar los sistemas productivos y mejorar la eficiencia: más kilos producidos por vaca, más precisión en la recría y mejores protocolos de manejo.

Otro punto que emergió del encuentro es que la oportunidad no solo involucra a los productores, sino también a frigoríficos, exportadores, proveedores de insumos, desarrolladores tecnológicos y servicios asociados. La demanda internacional no solo exige volumen; exige trazabilidad, certificaciones, estándares sanitarios y constancia operativa.

Si Argentina logra integrar esos eslabones de manera más fluida, podría duplicar su presencia en mercados que hoy están abriendo cupos, diversificando orígenes y buscando proveedores confiables.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio