Comprar hacienda para feedlot nunca es un paso menor. Cada lote que cruza la tranquera es, en esencia, una decisión financiera, sanitaria y productiva que condiciona el resultado de todo el ciclo. Elegir bien no es solo cuestión de mirar números o aprovechar un “buen negocio”: es entender que la eficiencia del engorde empieza antes del primer día de corral. Un animal que entra correcto, sano y con el biotipo adecuado deja poco margen a la sorpresa; uno que ingresa con problemas arrastra costos invisibles, baja conversión y más días de encierre. Como resume la experiencia de Luis Roson y Cía., firma con larga trayectoria en la comercialización de invernada: “La rentabilidad empieza antes del primer día de corral.”
¿comprar hacienda depende únicamente del precio?
En los mercados de hacienda siempre aparecen oportunidades llamativas. Lotes que parecen muy tentadores o valores que, en comparación con la plaza del día, invitan a cerrar rápido. Pero el feedlot no vive del precio de compra aislado; requiere de un resultado final satisfactorio. Un ternero con bajo precio que llega con una baja condición corporal, parasitado, estresado o con defensas bajas puede pasar semanas consumiendo alimento sin transformar esa energía en kilos de carne, lo cual sería contraproducente. En términos concretos, eso implica gastos en tratamientos sanitarios, pérdida de días de engorde, menor eficiencia y más trabajo operativo. Es frecuente que el productor que entró tentado por el precio descubra, semanas después, que la supuesta ventaja económica inicial se evaporó en medicamentos, suplementos y mano de obra extra. Desde Luis Roson y Cía. lo grafican de forma simple:
“Si el precio es bueno, pero el estado corporal o sanitario es malo, deja de ser negocio.”
La compra, por lo tanto, debe evaluarse como una ecuación completa, donde el costo inicial importa, pero importa mucho más qué hará ese animal con cada kilo de alimento y cuántos días necesitará para expresarlo.
Tres condiciones básicas para comprar hacienda: genética, sanidad y estado corporal
Un animal destinado a feedlot necesita tener tres atributos para justificar su presencia en el corral: genética acorde al sistema, buena salud y un estado corporal adecuado.

La genética define potencial: animales bien conformados, carniceros, con aptitud para ganar peso y buena estructura responden mejor al alimento, convierten más rápido y terminan dentro de los plazos esperados.
La sanidad es el otro gran pilar: un bovino que ingresa con parásitos internos, problemas respiratorios latentes o estrés por manejo previo estará en desventaja desde el primer día. La energía inicial, en lugar de dirigirse al crecimiento, se destina a recuperación y defensa.
El tercer componente es el estado corporal. Ni demasiado flaco ni demasiado avanzado; un punto medio que permita adaptación rápida a la dieta y capacidad de respuesta inmediata.
otras consideraciones importantes para comprar hacienda
El factor estacional: comprar cuando el mercado ofrece
La estacionalidad marca el ritmo del mercado de invernada y no todas las épocas son iguales para comprar. La mayor disponibilidad se da en el destete, entre febrero y marzo, cuando las crías salen de los campos de cría y la oferta crece en volumen y calidad. Ese período permite seleccionar mejor, comparar orígenes y asegurarse uniformidad, algo que reduce riesgos en el feedlot. Si se deja pasar esa ventana, la oferta baja, los valores suben y la capacidad de elección se reduce. Entonces, quien planificó y actuó a tiempo entra con ventaja.
“Al destete hay volumen y calidad; ahí está la oportunidad”, remarcan desde Luis Roson y Cía.
Comprar en el momento adecuado también permite ordenar el flujo de trabajo del establecimiento, definir lotes escalonados y planificar dietas y ocupación de corrales sin improvisar.
Uniformidad, procedencia y manejo previo
El feedlot premia la homogeneidad. Aquellos lotes parejos en peso, edad y biotipo facilitan el manejo, estabilizan el consumo y reducen competencia en los comederos. Cuando ingresan animales muy dispares, los más chicos sufren estrés competitivo, comen menos y tardan más en arrancar; los más grandes toman la delantera y el manejo se vuelve desigual. Por este motivo, la procedencia también influye. Establecimientos con buena sanidad, manejo ordenado y historial de vacunación consistente aportan animales que se adaptan más rápido y corren menos riesgo sanitario. Todo eso incide en algo simple: menos imprevistos y más kilos por día.
Claridad comercial desde el inicio
Antes de comprar, conviene preguntarse: ¿este lote sirve para mi destino? No es lo mismo pensar en un novillo para consumo interno que para exportación o cuotas premium. En el primer caso, conviene priorizar animales precoces, fáciles de engrasar y con terminación temprana. Para exportación, en cambio, se necesita estructura, capacidad de peso final y conformación carnicera para sostener kilos sin perder calidad. Los feedlots que mezclan objetivos terminan corriendo detrás del mercado en lugar de anticiparlo. Definir de antemano hacia dónde va la carne permite seleccionar la genética adecuada y ajustar tiempos de encierro y dietas.
Adaptación sanitaria y nutricional: preparar el terreno
El ingreso al feedlot implica un cambio brusco de ambiente, dieta y dinámica social. Para minimizar el estrés y las pérdidas, es clave trabajar con protocolos de adaptación: control antiparasitario, vacunaciones, observación clínica, dieta de transición y manejo tranquilo los primeros días. Los animales que ingresan sin preparación o controles tienen más probabilidades de desarrollar problemas respiratorios o digestivos, especialmente si vienen de campos extensivos o zonas con manejo sanitario menos exigente. La prevención siempre es más económica y conveniente que el tratamiento, y en feedlot la velocidad de respuesta es fundamental.
Una decisión estratégica
Elegir hacienda para feedlot es una decisión técnica, no emocional. Implica comparar, consultar, analizar y sostener criterios incluso cuando el mercado presiona con precios tentadores o escasez puntual. Desde Luis Roson y Cía. lo sintetizan así: “La decisión de compra debe ser pensada, evaluada y con todos los factores sobre la mesa.” Cuando el foco está puesto en la oportunidad y no en la consistencia, el negocio se vuelve más parecido a una apuesta que a una planificación productiva.
En feedlot, cada animal es un pequeño proyecto financiero. Se invierte en él, se alimenta, se gestiona y se espera un retorno. No hay margen para improvisar, porque los costos fijos siguen y el alimento no perdona errores.
Un negocio que empieza antes de la tranquera
El corral no fabrica milagros: solo expresa el potencial de lo que ingresa. La eficiencia se construye eligiendo bien, comprando en el momento justo, priorizando homogeneidad, respetando criterios genéticos y sanitarios y entendiendo que cada lote es una apuesta productiva. O, como lo dicen quienes están en el día a día del mercado: “Un buen negocio se define en la entrada.”
Al final, la selección correcta de hacienda para feedlot es elegir observando a futuro. El productor que mira más allá del precio, que entiende el peso real de la genética, la sanidad y el manejo previo, es el que más cerca está de lograr kilos rápidos, costos controlados y un margen sólido. En tiempos donde cada punto de conversión vale, ese diferencial termina marcando la diferencia.
Contexto noviembre 2025: señales del mercado y stock en feedlots
El escenario actual obliga a mirar la reposición con más lupa que nunca. Según el último reporte público de ROSGAN (noviembre 2025), el stock nacional en feedlots se ubica en torno a 1,83 millones de cabezas, registrando una caída mensual del 4,4 % y una baja del 2,1 % interanual. Dentro de ese movimiento destaca un dato clave para la selección de hacienda: el stock de terneros y terneras cayó más del 14 % anual, mientras que la categoría novillito-vaquillona creció cerca del 9 %. Es decir, hoy hay menos reposición liviana disponible y más demanda por animales próximos a terminarse.

Ese cambio en la composición empuja a los feedlots a competir por animales de buena genética y condición, encareciendo la entrada y limitando las oportunidades de “comprar lote bueno y barato”. Además, la relación ternero-gordo en octubre marcó 1,34, por encima del promedio histórico cercano a 1,25 para ese mes. Cuando el ternero se encarece por encima del gordo, la ecuación de engorde se ajusta y la selección se vuelve más crítica: cualquier error sanitario o productivo cuesta el doble.
El mercado está premiando al feedlot prolijo, que compra animales correctos y planifica ciclos. En un contexto de oferta limitada y márgenes tensos, la genética, la sanidad y la homogeneidad dejan de ser recomendación y pasan a ser supervivencia financiera.
En otras palabras, en un contexto donde el ternero vale más en proporción al gordo, la selección de hacienda deja de ser un detalle técnico y pasa a ser un factor de supervivencia económica.
Genética, sanidad y estado corporal correctos reducen riesgo y aceleran la recuperación de kilos frente a una ecuación de engorde más ajustada.


