En tiempos donde la tecnología está comenzando a ocupar todos los nichos de mercado, ningún productor está excento de requerir herramientas o servicios informáticos. La mayoría de ellos está abocado a la tecnología de precisión: drones, caravanas, sensores de alta precisión, y un sinfín de instrumentos. No obstante, aún son pocos los recursos que muchos establecimientos poseen para lograr una automatización completa. En muchos casos, la mayor limitante se encuentra en la capacitación y el asesoramiento informático. Responder a esta necesidad en el ganadero es uno de los objetivos de GEN.ar, una consultora que trabaja en la integración digital de la ganadería.
¿porqué sería necesario una consultoría tecnológica para ganadería en 2026?
Luciana Erneta, directora de desarrollo de GEN.ar, indicó que la adopción de nuevas tecnologías no solamente requieren de inversión en insumos, sino que también es necesario el capital intelectual y tiempo para capacitación del personal:

“Actualmente, el sector agropecuario tiene una amplia oferta de insumos y servicios tecnológicos cada vez más complejos y especializados. Si bien esto es una señal de que estamos por buen camino, no tenemos que descuidar la materia prima más importante: los datos y qué hacemos con ellos. La clave de la verdadera eficiencia está en la toma de decisiones basadas en información”
Por esa misma razón, su servicio está orientado en ordenar y digitalizar la información de los ganaderos, ofreciendo un sistema de procesamiento de datos que permite obtener indicadores productivos reales y accionables. Esto cobra aún más relevancia considerando que la implementación de las caravanas electrónicas comenzará a ser obligatoria a partir de 2026.
Ese cambio, que muchos ven como un gasto, en realidad puede convertirse en una ventaja estratégica: si el productor ya debe invertir en identificación electrónica, tiene la oportunidad de usar esos mismos datos para entender mejor su rodeo, corregir ineficiencias y tomar decisiones basadas en números y no en intuición. La integración de las caravanas con un software que procese la información evita pérdidas de registros, mejora la trazabilidad y permite comparar la evolución del campo año a año.
No obstante, la implementación de la tecnología puede convertirse en un verdadero reto, y por este motivo, GEN.ar también ofrece un servicio de asesoramiento para ordenar sus datos, almacenarlos e interpretarlos.
Datos, decisiones y rentabilidad: por qué digitalizar el rodeo empieza a ser inevitable
La presión por mejorar la eficiencia, la demanda de mercados cada vez más exigentes y la llegada de tecnologías como las caravanas electrónicas están empujando al productor hacia un modelo basado en datos. No obstante, lejos de ser una mala noticia, podría convertirse en una oportunidad para que. el ganadero pueda mejorar su sistema productivo y añadir valor agregado a su producto.
“La información es uno de los recursos más importantes que los productores tienen a disposición y, a la vez, uno de los más subestimados. A veces se registran datos utilizando sensores muy complejos, pero si no se aprovecha esa información para tomar decisiones, el valor se pierde. La verdadera digitalización implica un trabajo donde tenemos que interpretar, comparar y transformar esos registros en acciones concretas dentro del campo”
Además, la digitalización abre una puerta que muchos productores todavía no están viendo: la posibilidad de usar la información como herramienta comercial. En mercados que empiezan a exigir trazabilidad, sustentabilidad y transparencia, contar con datos verificables puede marcar la diferencia a la hora de vender genética, carne o servicios. Un rodeo con información sólida se vuelve más confiable, más atractivo y más fácil de posicionar.

HERRAMIENTAS AL ALCANCE DE LA MANO
Uno de los puntos más importantes que se debe tener en cuenta para implementar una tecnología, según indica el equipo de GEN.ar, es la facilidad de adopción. En otras palabras, son las tecnologías las que deben acercarse al productor y no al revés.
“El mercado está saturado de herramientas que no están resolviendo un problema en concreto. Muchas veces esto ocurre por modas y tendencias, o cuando se busca innovar sin comprender a profundidad dónde se está trabajando. Si un insumo tecnológico encarece el producto final sin brindar un valor agregado o intenta resolver un problema inexistente en un sistema productivo, no es una solución sino un costo”
Por este motivo, Luciana indica que su equipo trabajó por años en el desarrollo de herramientas intuitivas, las cuales no requieran de una capacitación exhaustiva para poder implementarse. Dentro de estas soluciones, incluyen un sólido software integrado con inteligencia artificial para calcular Intervalo Parto-Parto, Consanguinidad, Coeficientes de Fertilidad, Longitud de Vida Productiva, Porcentaje de Destete, Tasa de Preñez, entre otros. A partir de la información del propio rodeo, también puede proyectar cuál será el rendimiento futuro de cada vaca, permitiendo reposiciones más eficientes.
Asimismo, la herramienta tiene la posibilidad de ser integrada con Whatsapp, por lo que los productores tienen la posibilidad de consultar estos datos o añadir nuevos a través de mensajes de texto o audios.
“WhatsApp se convirtió en una aplicación muy simple y efectiva de comunicarnos. Por eso, buscamos la forma de que nuestras herramientas puedan integrarse en la vida cotidiana del productor, pudiendo acceder a sus datos desde la manga o cualquier otro sitio. La idea es que la tecnología no sea un obstáculo, sino un aliado: que el productor pueda consultar un historial, cargar un evento, revisar un lote o confirmar una decisión sin necesidad de volver a la oficina o encender la computadora.
Cuando la información está al alcance de la mano, en el mismo dispositivo que usa todos los días, la adopción es más rápida y el manejo se vuelve naturalmente más ordenado. La digitalización no tiene que ser complicada; tiene que ser útil, ágil y parte del trabajo diario.”
En definitiva, la ganadería está entrando en una etapa donde la tecnología, la información y el manejo productivo ya no pueden pensarse por separado. Los insumos digitales generan datos, los datos ordenan el sistema y el manejo se vuelve más preciso, más rentable y más transparente. Todo esto sucede en un contexto donde las demandas externas —normativas, mercados, consumidores y certificaciones— presionan cada vez más hacia la trazabilidad y la eficiencia.
Quien adopte la digitalización no solo cumplirá con los requisitos que vienen, sino que también ganará previsibilidad, competitividad y una mejor lectura de su propio rodeo. El que lo haga tarde, llegará corriendo. Por eso, digitalizar no es una moda: es el nuevo estándar de una ganadería que quiere seguir siendo protagonista.


